1 cuota de $21.990 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $21.990 |
3 cuotas de $7.330 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $21.990 |
2 cuotas de $13.011,48 | Total $26.022,97 | |
6 cuotas de $4.849,16 | Total $29.094,97 | |
9 cuotas de $3.430,68 | Total $30.876,16 | |
12 cuotas de $2.719,43 | Total $32.633,16 | |
24 cuotas de $1.951,70 | Total $46.840,90 |
3 cuotas de $8.871,50 | Total $26.614,50 |
3 cuotas de $9.369,94 | Total $28.109,82 | |
6 cuotas de $5.160,32 | Total $30.961,92 |
6 cuotas de $5.197,34 | Total $31.184,02 | |
9 cuotas de $3.889,05 | Total $35.001,48 | |
12 cuotas de $3.185,07 | Total $38.220,82 |
18 cuotas de $2.216,47 | Total $39.896,46 |
Castigar y asistir
una historia de las estrategias penales y sociales del siglo xx
David Garland
Castigar y asistir
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400 págs. | 15,5 x 23
ISBN 978-987-629-837-7
Julio de 2018
Publicado originalmente en 1985 y traducido por primera vez al español, este libro se cuenta –a la par de Vigilar y castigar de Foucault, y Cárcel y fábrica de Melossi y Pavarini– entre los clásicos para pensar la historia de la penalidad y, a partir de ella, entender las formas que asume el castigo en las sociedades contemporáneas. David Garland pone el foco en el pasaje de la penalidad del siglo XIX a la del siglo XX: ese momento de transición entre un sistema que concebía a los infractores como individuos libres y responsables que, sin importar sus condiciones de vida, habían elegido apartarse de las normas, y un sistema que, al identificar las razones del delito en un orden social problemático que debe ser reformado, contempla, más que el castigo, la posibilidad de rehabilitar y corregir a los desviados.
Buceando en los debates públicos de la época, los informes oficiales, los aportes de las entonces nuevas disciplinas como la psiquiatría o la criminología, Garland explica el surgimiento de lo que llamará “el complejo penal-welfarista”, toda una serie de prácticas e instituciones específicas (desde las escuelas reformadoras e industriales hasta los asilos especializados para ebrios, desde la suspensión del juicio a prueba hasta los institutos para menores) que, entre el Estado y las organizaciones de caridad, se ocuparán de seguir los casos especiales: los jóvenes, los niños, los enfermos mentales, los alcohólicos, los discapacitados, los inaptos para el trabajo. En la trama de discursos de asistencia y control, esta reforma construyó su legitimidad, que recién entró en crisis en los años ochenta del siglo XX.
Al analizar las formas de castigo en relación con el orden social y con las luchas políticas e ideológicas, Garland propone un trabajo fascinante y preguntas que tocan el presente: ¿por qué el programa reformista fracasó en su propósito de rehabilitar a los delincuentes y de prevenir el delito? ¿Hasta qué punto resignó su impulso inicial de cambio social para convertirse en un sistema de control burocrático y profesional de la criminalidad? ¿En qué medida obturó otras alternativas, ligadas a la redistribución básica de la riqueza y el poder, o a formas de previsión social basadas en derechos? ¿Cómo podría construirse hoy un sistema penal progresista que no caiga en las mismas contradicciones?